lunes, 21 de noviembre de 2011

y pensé que mi día es como una larga trenza de pelo negro y sedoso
y dentro de esa larga trenza está este blog en el que caen las palabras
un día tengo fe
y un día pierdo la fe
un día tengo fe
y un día pierdo la fe
y en el dia se trenzan la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe.

A la tarde en el medio del trajín de la vida de ser madre, de cuidar a mi hijo, de trabajar traduciendo libros, y lavar los platos, y cuidar la casa, me acosté un segundo en la cama y cerré los ojos y al final de un tubo opaco vi la imagen de un león. (Pero era un león hermoso y lleno de bondad, no sé cómo explicarlo, era una imagen tranquilizadora. Ahora que lo pienso quizás el león represente el verano que está por venir, y no quiero pensar en otra cosa que no sea el verano)

1 comentario:

Flor cugat dijo...

Cecilia: anoche me quede leyendo una traducción preciosa que hiciste de Stuart Krimko, me dormí llena de oxigeno, tuve un sueño en el que comía frutas en la cama y conversaba con mi abuela, era verano. Que ganas de que se despeje suave el año, que vengan las tardes y las tormentas de verano, activar alguna nueva ilusión simple, sin pretensiones de giro revelador. Me encantaría estar en algún pueblo del interior medio tropical y sentir el dorado de la tarde. Un abrazo.