martes, 18 de mayo de 2010

Dorothea Lasky



Asombro: Un diálogo



Él siempre estaba distante.

No, no lo estaba


Sí, si lo estaba, se lo decías a todo el mundo.

A veces, no



¿Y qué hay con con la poesía?

Mi amiga decía que se quería suicidar porque no podía escribir un poema



Bueno, ¿y qué es para vos?

La entiendo, ahora me quiero suicidar



Y qué onda con ese que esta ahí y que es real. Te ama.

Nunca me llama



Sí, si te llama, cuando puede.

En realidad, no, no de la forma obsesiva con la que debería hacerlo.



Lo amo

¿Por qué?



Es dulce. Me recuerda a un bosque.

¿A la niebla en un bosque de California?



No, ese no, otra clase de bosque

Ah, ¿los incendios y ese tipo de cosas?



Sí.

No, esos no, como la niebla



¿Y qué es la niebla?

No sé, la saliva del mundo.



¿En serio lo decís?

Sí, quiero decir, el espíritu



¿Y qué hay de las cosas que has aprendido?

No significan nada


¿Y el fuego?

Nada


¿Y la añoranza y el estrépito del metal?

Son ocupantes. Déjenme, soy libre.


¿Entonces porqué estás todavía despierta?

La libertad no es satisfacción. La libertad es sólo arte.


¿Y el amor no es arte?

No, el arte no se parece en nada al fuego



¿Y cómo te sentís?

Me estoy quemando



¿Y qué está pasando?

Mi espíritu está ascendiendo, mi alma está atrapada


¿Y qué la atrapa?

Dios. Dios y el asombro.

3 comentarios:

Paz Tyche dijo...

me parece increible

paula p dijo...

me gusta el poema! y me resulta inolvidable lo de la niebla. muy hermoso pensarla como saliva dle mundo

chino barrales dijo...

sí. es excelente